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Neuromoduladores

La expresión facial forma parte de nuestra identidad. Sonreír, gesticular o mostrar sorpresa son movimientos naturales que, con el paso del tiempo, pueden favorecer la aparición de líneas de expresión.

 

Los neuromoduladores son medicamentos utilizados en medicina estética para modular de forma temporal la actividad de determinados músculos faciales, permitiendo suavizar las arrugas dinámicas y mantener una expresión natural cuando el tratamiento está correctamente indicado y personalizado.

 

En la consulta de la Dra. Elena Fernández-Llebrez, cada tratamiento comienza con un análisis detallado de la anatomía facial, la dinámica muscular y las características individuales de cada paciente. El objetivo es preservar la armonía del rostro y conseguir un resultado equilibrado, respetando siempre la expresividad y la identidad facial.

¿Qué son los neuromoduladores?

Los neuromoduladores son medicamentos de uso médico que actúan disminuyendo de forma temporal la contracción de músculos específicos.

 

En medicina estética se emplean para tratar las arrugas dinámicas, aquellas que aparecen como consecuencia de la gesticulación repetida a lo largo de los años.

 

Su utilización requiere un profundo conocimiento de la anatomía facial y debe realizarse tras una valoración médica individualizada.

¿Para qué sirven?

Los neuromoduladores pueden estar indicados para:

 

* Suavizar líneas de expresión.

* Tratar las arrugas del entrecejo.

* Mejorar las líneas horizontales de la frente.

* Atenuar las patas de gallo.

* Conseguir un aspecto más descansado.

* Prevenir la acentuación de determinadas arrugas dinámicas cuando existe indicación médica.

* Corregir algunas asimetrías musculares faciales en casos seleccionados.

 

La indicación dependerá siempre de la exploración clínica y de las necesidades de cada paciente.

¿Cómo actúan?

Los neuromoduladores reducen temporalmente la liberación del neurotransmisor responsable de la contracción muscular en los músculos tratados.

 

Como consecuencia, la musculatura disminuye parcialmente su actividad y la piel situada sobre ella puede relajarse, favoreciendo un aspecto más suave de las líneas de expresión.

 

El tratamiento se diseña respetando la movilidad facial natural, evitando una pérdida innecesaria de expresividad.

¿Cómo se realiza el tratamiento?

Tras la valoración médica, se identifican los músculos responsables de las líneas de expresión y se planifican cuidadosamente los puntos de aplicación.

 

El procedimiento se realiza en consulta mediante microinyecciones en las zonas previamente estudiadas.

 

La duración suele ser breve y, una vez finalizado, el paciente puede retomar su actividad habitual siguiendo las recomendaciones indicadas por la doctora.

Zonas que pueden tratarse

Según la valoración médica, el tratamiento puede realizarse en diferentes áreas del rostro, entre ellas:

 

* Entrecejo.

* Frente.

* Patas de gallo.

* Elevación sutil de la cola de la ceja en pacientes seleccionados.

* Mentón.

* Bandas del cuello cuando existe indicación clínica.

* Otras indicaciones médicas valoradas durante la consulta.

 

Cada zona requiere una planificación específica adaptada a la anatomía facial.

Indicaciones

El tratamiento puede valorarse en pacientes que desean:

 

* Suavizar las arrugas de expresión.

* Mantener un aspecto descansado.

* Prevenir la profundización de determinadas líneas dinámicas.

* Mejorar el equilibrio de la expresión facial.

* Realizar un abordaje preventivo del envejecimiento dinámico cuando esté médicamente indicado.

Beneficios

Cuando está correctamente indicado, el tratamiento con neuromoduladores puede aportar:

 

* Atenuación de las líneas de expresión.

* Aspecto facial más relajado y fresco.

* Conservación de la naturalidad.

* Tratamiento personalizado según la dinámica muscular.

* Procedimiento ambulatorio.

* Posibilidad de combinarse con otros tratamientos de medicina estética dentro de un plan integral.

Contraindicaciones

El tratamiento puede no estar indicado en determinadas circunstancias, entre ellas:

 

* Embarazo y lactancia.

* Infecciones activas en la zona de tratamiento.

* Enfermedades neuromusculares.

* Hipersensibilidad conocida a alguno de los componentes del medicamento.

* Determinadas patologías que serán valoradas durante la consulta médica.

 

La historia clínica es fundamental para garantizar la seguridad del procedimiento.

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